El actual campeón del mundo lo hizo de nuevo, y nada más y nada menos que ante Inglaterra. El equipo de Scaloni lo dio vuelta, otra vez. Y es finalista.
Duelo, fricción, táctica. La primera parte fue un partido de ajedrez donde cada pieza hizo exactamente el movimiento planeado en la previa. Los espacios no aparecían y ambos equipos intentaban neutralizar los ataques de su rival, sin poder profundizar en el área de enfrente.
John Stones protagonizó la primera aproximación del juego, con un cabezazo en el segundo palo tras una pelota parada, que no logró inquietar al Dibu Martínez. Minutos más tarde, Enzo Fernández inquieto con un buen disparo de media distancia que se perdió apenas por arriba del travesaño.
En el arranque del complemento, la Albiceleste lo tuvo en los pies de Julián Álvarez, que remató dos veces contra el arco inglés, pero Jordan Pickford le ganó la pulseda.
Inglaterra golpeó a los 54 minutos de juego. Tras un pelotazo largo, Morgan Rogers lanzó un centro venenoso y Anthony Gordon definió para poner el 1-0.
Argentina no paró de intentar. Tras un gran centro de Leo Messi, Nicolás González llegó de cabeza y Pickford volvió a lucirse con una tapada tremenda, tras la definición de sobrepique.
Pickford parecía invencible. Con un manotazo le ahogó el grito a Enzo tras un disparo de larga distancia. Sin embargo, Fernández tuvo revancha: recibió al borde del área, se perfiló y la clavó directo a la red para empatar el encuentro.
Pero aún había más. Siempre, con Argentina hay más. Siempre con este equipo hay más. Tras un centro de Messi desde la derecha, Lautaro Martínez le ganó a todos de arriba y puso el partido 2-1 a favor de la Albiceleste.
Argentina sigue adelante. Argentina jugará la final del mundo. El campeón va por otro título. Va por todo. Una vez más. No nos volvimos a ilusionar, porque gracias a este equipo, ya vivimos ilusionados.
