Lo que prometía ser una jornada de «precios populares» terminó en un escenario de desborde, tensión y una clausura definitiva. La verdulería que se volvió viral por vender productos a $100 duró apenas unas horas abierta en Almirante Brown antes de ser intervenida por las autoridades.
Este fin de semana, la localidad de Glew fue testigo de un fenómeno inusual que rápidamente escaló a conflicto. La verdulería «La Nueva Luna», conocida por su agresiva estrategia de marketing de vender bolsas de frutas y verduras y otros productos a un precio fijo de $100, inauguró su nueva sucursal cerca de la estación de servicio Sol. Sin embargo, el éxito de la convocatoria superó cualquier previsión y terminó provocando un caos urbano.
Euforia y desborde en las calles
Desde tempranas horas, cientos de vecinos de Glew y localidades aledañas formaron filas kilométricas, atraídos por la promesa de precios imposibles de encontrar en otros comercios. La situación se tornó crítica cuando la multitud desbordó las veredas, afectando el tránsito y generando momentos de mucha tensión entre los clientes que pugnaban por ingresar.
Los encargados del local habían asegurado que atenderían «hasta las 3 de la mañana» para cumplir con la demanda, pero la masividad del evento atrajo la atención de la policía y de los inspectores municipales debido a las denuncias por ruidos, desorden y falta de medidas de seguridad para los presentes.
Clausura y múltiples infracciones
La jornada terminó abruptamente cuando inspectores de la Municipalidad de Almirante Brown se presentaron en el comercio para realizar una inspección integral. Según informaron las autoridades, se detectaron múltiples irregularidades:
- Falta de habilitación: El local no contaba con los permisos administrativos correspondientes para operar.
- Higiene y seguridad: Se observaron deficiencias en las condiciones sanitarias y falta de medidas de prevención de incendios o planes de evacuación ante tal cantidad de gente.
- Transparencia comercial: Se cuestionó la procedencia de la mercadería y la falta de documentación legal que respalde la actividad comercial.
Como resultado, se procedió a la colocación de las fajas de clausura, lo que generó indignación entre los dueños y algunos vecinos que defendían la iniciativa por el alivio al bolsillo.

Un conflicto que viene de Guernica
No es la primera vez que «La Nueva Luna» protagoniza un episodio similar. En octubre pasado, el mismo comercio fue clausurado en Guernica (Presidente Perón) tras operativos que terminaron con denuncias penales por la rotura de fajas de clausura.

Los propietarios sostienen que sufren una «persecución política y gremial» por parte de los municipios y otros comerciantes que no pueden competir con sus precios. «Si ayudar al pueblo con precios bajos es un delito, ¡entonces que nos juzguen por eso!», declararon los responsables del local durante el operativo en Glew.
Por el momento, el comercio permanecerá cerrado hasta que se regularice su situación administrativa en la justicia de faltas local, dejando atrás un fin de semana marcado por la polémica entre la necesidad económica de los vecinos y el cumplimiento de las normas municipales.
