«No hay plata», excepto para Trump: el polémico desembolso para integrar el Board of Peace al que fue invitado Javier Milei

«No hay plata», excepto para Trump: el polémico desembolso para integrar el Board of Peace al que fue invitado Javier Milei

Bajo la promesa de una alianza estratégica con Donald Trump, el gobierno de Javier Milei se apresura a integrar un foro internacional cuya principal condición de entrada es un desembolso astronómico. En un país con las arcas vacías y niveles de pobreza récord, la «paz» de Trump parece ser otro negocio donde Argentina pone los dólares y otros se llevan el protagonismo.

La política exterior del gobierno de Javier Milei pasó de la «alineación incondicional» a la sumisión financiera. La reciente invitación de Donald Trump para que Argentina integre el flamante Board of Peace (Junta de la Paz) no es un reconocimiento al peso diplomático de nuestro país, sino, según revela Bloomberg, un pase de factura: 1.000 millones de dólares es el precio de la membresía.

Diplomacia de billetera: el costo de la foto

Mientras el discurso oficial celebra la convocatoria como un hito que «nos devuelve al mundo», la realidad que reportan medios internacionales como CNBC y Bloomberg es mucho más cínica. Trump diseño un club exclusivo donde la influencia no se mide en valores democráticos o acuerdos de paz, sino en depósitos bancarios.

Para un gobierno que repite como un mantra que «no hay plata», resulta una contradicción flagrante que se considere seriamente el desembolso de mil millones de dólares para financiar una estructura cuya utilidad real es, cuanto menos, dudosa. ¿Cómo le explica el Presidente a los jubilados o a las universidades que no hay recursos, mientras se prepara un cheque para la «paz» de un líder extranjero?

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El riesgo de la apuesta única

La celeridad con la que el Ejecutivo confirmó su voluntad de unirse al «Board of Peace» deja al descubierto una preocupante falta de pragmatismo. Argentina está apostando todo a una sola ficha: la de un Trump que, fiel a su estilo empresarial, no ofrece alianzas, sino servicios.

Sumarse al Board of Peace bajo estas condiciones implica:

  1. Drenar reservas críticas: En un momento de fragilidad económica, destinar esa suma a un foro político es una irresponsabilidad financiera.
  2. Pérdida de autonomía: Argentina se convierte en un «socio tributario» más que en un actor relevante. No estamos comprando paz, estamos comprando cercanía personal.
  3. Aislamiento regional: Mientras el mundo observa con cautela los movimientos de Washington, Milei decide pagar por un lugar en una junta que podría chocar con los intereses comerciales de nuestros principales socios en la región y en Asia.

¿Paz o marketing político?

La «paz» que propone este Board parece ser más una marca registrada que un objetivo diplomático. El hecho de que se exija un pago para «permanecer» en la junta desnaturaliza cualquier intención altruista.

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El gobierno de Milei parece confundir la política exterior con una suscripción premium. Integrar el Board of Peace no hará más segura, ni más estable, ni más respetada a la Argentina. Por el contrario, posiciona al país como una nación dispuesta a sacrificar su escaso capital para alimentar el ego de un liderazgo externo, en un intercambio donde el beneficio para el ciudadano argentino de a pie es absolutamente inexistente.

Es hora de preguntarse si el objetivo es realmente la grandeza de la Nación o simplemente el costo de una foto oficial con Donald Trump.

Un organismo a medida del poder personal

Pero, ¿qué es exactamente este nuevo foro? El Board of Peace es una organización intergubernamental creada por Trump con el objetivo nominal de gestionar la reconstrucción de la Franja de Gaza y estabilizar zonas en conflicto.

Sin embargo, su estructura dista mucho de ser diplomática: funciona bajo el liderazgo absoluto de su fundador y un comité ejecutivo de confianza (que incluye a figuras como Jared Kushner y Marco Rubio).

Lejos de la burocracia de la ONU, este «club privado de naciones» establece una distinción tajante: los países que no paguen solo tendrán una estancia temporal de tres años supeditada al humor de la Casa Blanca, mientras que aquellos que desembolsen los 1.000 millones de dólares obtendrán el estatus de «socios permanentes».

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