En un emotivo acto realizado en el campus, la Universidad Nacional de Lomas de Zamora cumplió con la entrega de legajos corregidos a familiares de estudiantes y trabajadores detenidos-desaparecidos. La medida busca dejar constancia administrativa de la verdadera razón por la cual sus trayectorias académicas y laborales fueron interrumpidas.
LOMAS DE ZAMORA. – En el marco de las conmemoraciones por el 50° aniversario del golpe de Estado de 1976, la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) llevó a cabo una jornada de profunda carga simbólica y política: la restitución de los legajos de integrantes de su comunidad que fueron víctimas del terrorismo de Estado.
El valor de la verdad administrativa
El corazón de esta iniciativa radica en la reparación documental. Históricamente, los expedientes de estos estudiantes y trabajadores figuraban con términos administrativos genéricos como «abandono», «cesantía» o «baja». A partir de esta resolución, la Universidad deja asentada la condición de detenido-desaparecido, reconociendo formalmente que la interrupción de sus vidas y carreras fue consecuencia directa de la represión estatal.
Un acto de la comunidad universitaria
La ceremonia contó con la presencia de autoridades académicas, representantes de los gremios docente y no docente, centros de estudiantes y, fundamentalmente, familiares de las víctimas. Entre los puntos más destacados de la jornada se mencionaron:
- Identidad y Pertenencia: El reconocimiento de las víctimas como sujetos de derecho dentro de la institución.
- Compromiso con la Memoria: La reafirmación de la UNLZ como un espacio de construcción de ciudadanía y defensa de los derechos humanos.
- Transmisión Generacional: La importancia de que los nuevos estudiantes conozcan la historia de quienes caminaron los mismos pasillos antes del quiebre democrático.
El rol del archivo institucional
Este proceso de reconstrucción fue posible gracias al trabajo técnico de los equipos de archivo y las áreas de Derechos Humanos de la universidad, quienes realizaron un exhaustivo relevamiento para identificar cada legajo y contactar a las familias.
Con esta acción, la UNLZ se suma al conjunto de universidades nacionales que han decidido mirar su propio pasado para saldar una deuda histórica con sus desaparecidos, transformando un trámite burocrático en un potente acto de justicia y memoria colectiva.
El decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Gustavo Naón, destacó que “no es un mero acto administrativo, sino un hecho político que se inscribe en el compromiso de la universidad con la memoria, la verdad y la justicia”. De la jornada participaron autoridades, docentes, nodocentes y estudiantes de todos los claustros, reafirmando el compromiso colectivo con los derechos humanos.
Los víctimas de la dictadura homenajeadas por la UNLZ
- Julio Molina fue estudiante, militante de la JUP y primer presidente de la FULZ, visto por última vez en 1977; Pablo Musso, estudiante y delegado fabril en Florencio Varela, fue secuestrado en 1976.
- Ramón “Moncho” Pérez, estudiante y militante comunista, fue secuestrado en su casa ese mismo año.
- María Cristina Bienposto, estudiante de Periodismo y militante, fue secuestrada en 1977.
- Jorge Antonio Brinoli, estudiante de Agronomía, desapareció en 1978.
- Rodolfo Ernesto Torres, estudiante de Agronomía, fue secuestrado junto a su pareja en 1977.
- José Nicasio Fernández Álvarez, estudiante de Administración y militante estudiantil, desapareció en 1976.
- Esteban Fernando Roldán, estudiante de Ingeniería Rural, fue secuestrado en 1976 junto a familiares
- Carlos Alberto Ocerín Fernández, funcionario universitario, fue detenido ilegalmente en 1977.
